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Los dones espirituales en la Iglesia de hoy

Definición y razón de ser de los dones espirituales

(Primera Parte)

Por Douglas A. Oss

En esta serie de ensayos revisaremos la razón básica de existir y la naturaleza de los dones espirituales desde una perspectiva pastoral. El presente artículo establece una definición de trabajo sobre los dones espirituales y explica los principales beneficios colectivos y personales que se derivan de la operación de estos dones. Además, se les proporciona a los lectores una bibliografía escogida para aquellos que quieran explorar estos temas con mayor profundidad. Los artículos siguientes examinarán la unidad (fuente) y la diversidad (los distintos creyentes) de dones en la iglesia, los dones de conocimiento, los dones de poder y los dones de expresión.

Puesto que el derramamiento del Espíritu está trayendo a nuestras congregaciones una renovación que necesitamos, es importante que demos a las Escrituras el lugar que le corresponde por ser la Palabra infalible de Dios. Al mismo tiempo, le pedimos a Dios que nos siga recordando que “la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6).1 Aunque las palabras de la Biblia son absolutamente ciertas, no son ellas mismas las que nos imparten vida. Solamente el Espíritu puede crear dentro de nosotros la realidad viva de Jesucristo. Tengamos esto en cuenta mientras analizamos los principios establecidos en las Escrituras que nos ayudan a tener una visión general del aspecto de los dones espirituales.

Una definición de los dones espirituales

En un sentido amplio, es un don espiritual cualquier capacidad que nos da el Espíritu para ministrar en la iglesia y por medio de ella.2 Esta definición incluye los dones que operan a través de nuestra capacidad natural —enseñanza, gobierno, misericordia— y también a los dones que trascienden los medios ordinarios: sanidades, profecía y milagros. Las listas de dones que aparecen en el Nuevo Testamento incluyen ambos tipos (cf. Romanos 12:6–8; 1 Corintios 7:7; 12:8–10, 28; Efesios 4:11; 1 Pedro 4:11).3

Necesitamos señalar algunos puntos respecto a estas listas de dones.

1. Las listas no son exhaustivas; no comprenden todos los dones que nos da Dios. Por ejemplo, Dios dota y llena de poder a numerosas personas para la oración de intercesión. Este don no aparece en las listas del Nuevo Testamento y, sin embargo, es un poderoso y eficaz don para destruir fortalezas. Es importante que no limitemos a Dios en un punto en el cual Él mismo no se ha limitado. En ningún lugar de las Escrituras limita Dios la obra con la cual nos llena de poder, a solamente aquellos dones que se mencionan las listas.

2. Todos los dones actúan en el poder que nos da Dios. No hay un tipo de don que sea superior a otro (por ejemplo, los dones naturales o los sobrenaturales). Aunque un don opere exteriormente por medios ordinarios o naturales, está tan lleno del poder del Espíritu como un don milagroso o sobrenatural. En este sentido, todos los aspectos de la vida cristiana están llenos de poder sobrenatural (cf. 1 Corintios 12:13–31).

3. La presencia de dones no es señal de madurez espiritual. Los dones son poder para ministrar, y Dios los distribuye conforme a su voluntad. Por ejemplo, los corintios era una iglesia que tenía muchos dones (1 Corintios 1:7), pero eran inmaduros de carácter, lo que fue evidente en sus actitudes de división y de celos respecto a los líderes y los dones (cf. 1 Corintios 3:1–23; 12–14).

En este estudio queremos centrar la atención en los dones que se han entendido tradicionalmente como milagrosos: aquellos que trascienden los medios ordinarios mediante una impartición sobrenatural que procede del Espíritu Santo.4 E incluso esta categoría sola es demasiado amplia para esta breve serie, de manera que nos centraremos primordialmente en 1 Corintios 12–14 para iniciar el estudio de los dones espirituales.

La razón de ser de los dones espirituales

Los dones espirituales operan en dos tipos distintos de ambiente: el colectivo y el privado. Los ambientes ayudan a determinar cuál es la mayor razón de ser de los dones. Pero tanto en el ambiente colectivo como en el privado, las manifestaciones del Espíritu siempre son edificantes. Ya sea por medio de la convicción o de la reafirmación, por medio de acciones sutiles, o de maravillosas demostraciones del poder de Dios, las manifestaciones de los dones espirituales nos conducen a la gloriosa imagen de Dios, que es Jesucristo, nuestro Señor, y lo exaltan solamente a Él.

Douglas A. Oss, Ph.D. es profesor del Seminario Teológico de las Asambleas de Dios en Springfield, Missouri.

Notas

  1. Las citas bíblicas están tomadas de la Versión Reina–Valera de 1960.
  2. Wayne Grudem, Systematic Theology (Grand Rapids: Zondervan, 1994), p. 1016.
  3. En la lista se incluyen los siguientes: apóstol, profeta, evangelista, pastor–maestro, milagros, sanidades, repartir, presidir, lenguas, interpretación de lenguas, profecía, discernimiento de espíritus, palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, milagros, servicio, exhortación, ayudar, presidir, hacer misericordia, matrimonio, celibato.
  4. Ha habido algo de discusión sobre el uso alterno de las palabras carísmata y fanerosis en 1 Corintios 12:4–10, y si esto se debe a que se está pensando en categorías diferentes. No hay suficiente evidencias de que estas dos palabras señalen categorías diferentes, y sencillamente, parecen ser sinónimas en este contexto (véase Gordon Fee, The First Epistle to the Corinthians, pp. 584–586).
  5. Ralph Riggs, The Spirit Himself (Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1949), pp. 113–186.

Bibliografía selecta para la serie sobre los dones espirituales

Bridge, Donald. Signs and Wonders Today. Leicester, Inglaterra: InterVarsity, 1985. (Punto de vista de la tercera ola).

Deere, Jack. Surprised by the Power of the Holy Spirit: A Former Dallas Seminary Professor Discovers That God Still Speaks and Heals Today. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1993. (Punto de vista de la tercera  ola).

________. Surprised by the Voice of God. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1996 (Continuación del tema del anterior, “Surprised by the Power…”).

Fee, Gordon. The First Epistle to the Corinthians. Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1987. (Véase Pentecostal, pp. 569–713).

________. Paul, the Spirit, and the People of God. Peabody, Mass.: Hendrickson, 1996. (Véase Pentecostal, pp. 152–192).

Gee, Donald. Concerning Spiritual Gifts, edición revisada. Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1972. (Perspectiva pentecostal).

Grudem, Wayne, ed. Are Miraculous Gifts for Today? Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1996. (Cuatro autores analizan el tema sobre la continuación o el cese de los dones milagrosos desde cuatro puntos de vista diferentes: cesacionista, evangélico abierto pero cauteloso, tercera ola, y pentecostal).

________. Systematic Theology. Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1994. (Punto de vista reformado carismático/tercera ola, pp. 1016–1088).

Horton, Stanley. What the Bible Says About the Holy Spirit. Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1976. (Pentecostal, pp. 197–283).

Lim, David. Spiritual Gifts: A Fresh Look. Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1991. (Perspectiva pentecostal).

Pytches, David. Spiritual Gifts in the Local Church. Minneapolis, Minn.: Bethany House, 1985. (tercera ola/renovación británica).

Riggs, Ralph. The Spirit Himself. Springfield, Mo.: Gospel Publishing House, 1949. (Pentecostal, pp. 113–186).

White, Robert. Endued with Power: The Holy Spirit in the Church. Nashville, Tenn.: Thomas Nelson, 1995. (Tradición de la Santidad Pentecostal, pp. 85–123).

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