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Hablar en lenguas: su esencia, propósitos y uso (parte 2)

Este segundo de los cuatro artículos examina lo que el apóstol Pablo escribe acerca de las lenguas y ofrece una guía práctica para su uso en las reuniones públicas.

En esta serie de artículos nuestro enfoque está puesto en la esencia, los propósitos y usos del hablar en lenguas. Un vistazo temprano del movimiento pentecostal fue que las lenguas como evidencia en Hechos 2:4 y el don de lenguas en 1 Corintios 12:4-10, 28 eran en esencia la misma cosa, pero diferentes en propósito y en uso. Surgen varios asuntos prácticos en lo concerniente a los propósitos y usos del hablar en lenguas. Estos asuntos incluyen:

Este es el segundo artículo en una serie de cuatro. El primer artículo estuvo dedicado a presentar lo que dice Lucas en Hechos respecto al hablar en lenguas. El segundo y tercer artículos presentan lo que escribe Pablo acerca de las lenguas. Ya hemos considerado a Pablo en acción en Éfeso en Hechos 19:1-6. El cuarto artículo resumirá nuestros estudios acerca de todos los aspectos considerados.

El tratamiento principal de Pablo respecto del hablar en lenguas se halla en 1 Corintios 12-14. Esto incluye 12:10.28.30; 13:1,8 y muchas referencias en 14:1-40. Varios pasajes relacionados pudieran referirse al hablar en lenguas o cantar en lenguas, aun cuando no se emplee siempre el término. Estos pasajes incluyen Romanos 8:26,27; Colosenses 3:16; y Efesios 5:19; 6:18. Cuando Pablo escribe, considera tanto el uso privado como público de las lenguas.

Aparentemente, la asamblea local estaba usando el don de lenguas en manera impropia, de modo que Pablo escribe 1 Corintios 12-14 en forma correctiva. En el proceso, él va más allá de lo correctivo y dice muchas cosas buenas respecto de las lenguas, como también de la interpretación de lenguas y la profecía. Él le asigna un alto valor a las lenguas, pero también da pautas para la manera de ejercer el don.

Mientras estudiamos, tendremos en cuenta la esencia, los propósitos y los usos del hablar en lenguas. La esencia de las lenguas no es diferente que en Hechos. Con respecto a los propósitos y usos, el énfasis de Pablo está en la edificación del cuerpo local de la iglesia. Para que el cuerpo de la iglesia reciba edificación, sus comunicaciones debieran ser inteligibles. En su instrucción respecto del uso de las lenguas en las reuniones públicas, Pablo pone énfasis en el hablar que edifica. Pablo enseña que el hablar en lenguas edifica únicamente a los que hablan, mientras que las lenguas con interpretación edifican a todo el cuerpo de Cristo. Las lenguas preparan el corazón de los creyentes para la interpretación.

1 Corintios 12, 13

Muchos eruditos sostienen que el hablar en lenguas en Corinto fue una experiencia de éxtasis. Algunos advierten en contra de la pérdida del control mientras se habla en lenguas. Aunque 1 Corintios 12:1-3 no menciona éxtasis ni hablar en lenguas, los eruditos pueden referirse a este pasaje. Sin embargo, debemos tomar en cuenta algunas cosas.

Es posible estar en condición extática, en cierto sentido, sin pérdida del control, aun cuando Pablo no hace uso de tales términos.  Él dice: “los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas” (1 Corintios 14:32).

En 1 Corintios 12:10 pablo identifica “diversos géneros de lenguas” (gene glosson) como uno de los dones del Espíritu. En 1 Corintios 12:28 él vuelve a mencionar este don. Él repite que Dios ha colocado en la iglesia “los que tienen don de lenguas” (gene glosson).

Esta frase sugiere dos preguntas clave. Una, muchas personas discuten si las lenguas son idiomas humanos actuales o si son expresiones en lenguajes no humanos. De cualquier modo, todos están de acuerdo en que lo que se habla no es aprendido o entendido por la persona que habla. Aun más, en los escritos de Pablo no hay registro de alguien que estuviese presente y que entendiera una declaración en lenguas.

Con respecto a este asunto y al comentario de Pablo en 1 Corintios 12-14, Fee escribe: “Sin embargo, en el análisis final esta cuestión parece sin importancia. Todo el argumento de Pablo es predicado respecto de la ininteligibilidad tanto del que habla como del oyente; él ciertamente no considera que alguien hubiera estado presente y que pudiera entenderlo, porque era también un lenguaje humano”.1

Cuando una persona habla en lenguas podría estar hablando un idioma no entendido por el que habla, ni por alguien de los presentes. Algunos han testificado de oír a alguien hablar un idioma desconocido para el que habla, pero conocido de los oyentes. Una persona puede hablar con expresiones ininteligibles que no son lenguajes humanos. Algunos objetores declaran que esto es jerigonza. Sin embargo, según mi punto de vista, se trata de un lenguaje de propósito especial, el cual Dios entiende.

Pablo no define con precisión la frase “géneros de lenguas”. Es similar a la frase “otras lenguas” en el día de Pentecostés (Hechos 2:4). En cuanto a lo que concierne a los escritos de Pablo, la frase puede referirse a idiomas humanos, lenguajes con propósitos especiales, o lenguajes de hombres y de ángeles (1 Corintios 13:1). Además. varias clases de lenguas puede referirse a oración y cantos, en privado y en público, y lenguas junto con interpretación de lenguas.

Pablo hace una pregunta retórica en 1 Corintios 12:30: “¿hablan todos lenguas?” Algunos eruditos señalan esto como evidencia de que no todos hablan lenguas cuando reciben el bautismo en el Espíritu Santo. Sin embargo, esto contradice el contexto de las declaraciones de Pablo. Él se está refiriendo al ejercicio de las lenguas como un don espiritual en el ministerio de la iglesia. No podemos igualar esto con el hablar en lenguas del día de Pentecostés, lo que no fue el ejercicio de este don espiritual en la iglesia. Las funciones son diferentes.

Pablo declara en 1 Corintios 13:1: “Si yo hablase lenguas [glossais lalo] humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe”.

Algunos eruditos sostienen que “lenguas humanas o angélicas” se refiere a un lenguaje elocuente o extático. Sin embargo, otros dicen que tanto los lenguajes de los hombres como los de los ángeles son expresiones inspiradas por el Espíritu que el que habla no las entiende. Una variación de este punto de vista es que el que habla entiende las lenguas humanas inspiradas por el Espíritu, pero que no entiende las lenguas de los ángeles.

James D.G. Dunn, en su libro Jesus and the Spirit, (Jesús y el Espíritu) dice: “Puesto que él [Pablo] está pensando supuestamente en 13:1-3 de diferentes tipos de carismata, tales como ‘lenguas de hombres’ querrá decir no simplemente ‘lenguaje humano corriente’, sino diferentes clases de lenguajes vernáculos . . . en tanto que ‘lenguas de ángeles’ sería la descripción de Pablo y/o de los Corintios de la glosolalia”.2

Suponiendo que Pablo se está refiriendo a la carismata, las lenguas de hombres podría incluir la profecía, que es entendida por el que habla, y las lenguas humanas no entendidas por el que habla. Respecto de las lenguas de ángeles, muchos sostienen que Pablo estaba hablando hiperbólicamente y que nadie puede realmente hablar el idioma de los ángeles. Otros van más lejos y ponen en duda que haya lenguaje de ángeles. Sabemos que los ángeles se comunican. Yo creo que las lenguas de los ángeles son una realidad, y que el Espíritu podría inspirar a alguien para hablar en tales lenguas.

Muchos eruditos, en base a 1 Corintios 13:8-10, sostienen que el hablar en lenguas ha cesado. Por consiguiente, ellos creen que el hablar en lenguas en la actualidad no es válido, o genuino. En este pasaje, Pablo hace estos comentarios: “El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”.

Los que creen que el hablar en lenguas ha cesado, con frecuencia citan el versículo 10 como apoyo. Ellos creen que “lo perfecto” se refiere a la Palabra de Dios; ahora que tenemos la Palabra, dicen, no necesitamos el don de lenguas. Aquellos que sostienen que los dones espirituales están en operación en la actualidad, creen que “lo perfecto” se refiere al retorno de Cristo.

1 Corintios 14:1-40

En 1 Corintios 14:1-40, Pablo da instrucciones para hablar en lenguas en la iglesia. Mientras discute esto, él menciona las lenguas en la oración privada. También aclara la estrecha relación que hay entre el hablar en lenguas y la profecía. Los primeros cinco versículos tratan de las lenguas y de la profecía, como también de la interpretación de lenguas.

“Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación” (1 Corintios 14:1-5).

Dirigimos las lenguas a Dios, porque solamente Él las entiende. Pablo dice que el que habla expresa misterios (musteria). La palabra espíritu del versículo 2 podría referirse al espíritu del que habla, a hablar mediante el Espíritu de Dios, o al espíritu del que habla siendo inspirado por el Espíritu de Dios. La última opción es la favorita, pues el Espíritu inspira al humano que habla para que hable en lenguas.

A veces Pablo usa la palabra “misterios” para referirse a verdades que han estado previamente ocultas y que ahora han sido reveladas. Sin embargo, según dice el teólogo C.K. Barrett, “Aquí el significado es sencillamente ‘secretos’; el que habla y Dios están compartiendo verdades ocultas que a otros no les es permitido compartir”.3

Según como lo ve Barrett, el que habla puede entender lo que es su intención (1 Corintios 14:28), pero no el significado de las palabras o declaraciones. El contenido podría ser oración, alabanza, confesiones, las poderosas obras de Dios, una carga personal, o alguna otra cosa.

Respecto de la profecía, debiéramos considerar a quien está dirigida, la relación entre revelación y profecía, y el contenido de la profecía. Cuando alguien profetiza, se dirige a la gente de la congregación. Ellos hablan en un idioma que todos pueden entender. La profecía, de igual modo que las lenguas, es inspirada por Dios (1 Corintios 12:10).

La profecía y la revelación están muy estrechamente relacionadas, pero no son totalmente sinónimos. La revelación provee usualmente la base para el mensaje que se entrega. Una profecía puede ser una declaración de información que se haya revelado con anterioridad o en el momento. El que habla dando una revelación puede conocer que el mensaje es relevante y aplicable a la audiencia. Según 1 Corintios 14:3, el contenido de la profecía edifica, exhorta y consuela.

El versículo 4 compara las lenguas y la profecía respecto a edificación. Aun cuando el idioma expresado es desconocido del que habla, la persona misma es edificada. Esto sugiere que el que habla puede entender, en algún grado, la intención de los misterios expresados. El que habla también se beneficia por expresar sentimientos personales a Dios. Por consiguiente, las lenguas sin interpretación son para edificación privada. La profecía, sin embargo, es para la edificación de la iglesia. En 1 Corintios 12:10 la “interpretación de lenguas” está en la lista como uno de los dones espirituales.

En el versículo 5, Pablo expresa su deseo de que haya expresiones espirituales entre los creyentes. El deseo de Pablo de que todos hablen en lenguas sin duda se refiere a la oración privada, pero también puede referirse a lenguas sin interpretación.

Debemos tener presente que la interpretación puede no ser una traducción exacta de lo que se ha expresado en lenguas. La palabra griega para “intérpretes” es diermeneuei. Según el teólogo Walter Bauer, esta palabra bien puede significar “explicar”, “interpretar”, o “traducir”.  Esto abre muchas posibilidades para la interpretación.

Cuando no hay una interpretación, el que profetiza es mayor que el que habla en lenguas. El intérprete de lenguas se dirige a la congregación. Del mismo modo como la profecía edifica a la iglesia, la comprensión del mensaje en lenguas produce edificación. En este caso, cuando alguien interpreta una expresión en lenguas, el valor para la iglesia es igual al de aquel que profetiza.

Aun con interpretación, el que habla dirige las lenguas a Dios. Cuando se expresan las lenguas, solamente Dios entiende el significado. Sin embargo, el mensaje puede estar dirigido a Dios, a la gente, o a ambos. La intención y la dirección serán claros cuando se dé la interpretación. El contenido puede ser alabanza, oración, iluminación de la verdad evangélica, o cualquier otra cosa que el Espíritu mueva a alguien a decir.

En 1 Corintios 14:6-12, Pablo compara las lenguas con el llamado de una trompeta. Él amplía sus anteriores declaraciones con estos comentarios: “Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire. Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí. Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”.

Pablo plantea una pregunta que incluye la frase “¿qué os aprovechará, si no os hablare . . .?”

Desde este punto en adelante, hay tres maneras posibles de interpretar el significado de las palabras de Pablo.

Podríamos decir que cuando alguien habla por medio de revelación, conocimiento, profecía y enseñanza, hace que el hablar en lenguas sin interpretación sea aceptable. En otras palabras, el que habla ejerce estos dones adicionalmente al hablar en lenguas. Sin embargo, esto no parece ser así. Pablo ya dijo que el hablar en lenguas sin interpretación no edifica a la iglesia. El añadir mensajes por vía de otros dones independientes no cambiaría la situación.

Otra manera de verlo es decir que Pablo expresa “a menos que” en el sentido de “en vez de”. En otras palabras, él hablará por medio de revelación, conocimiento, profecía, o de enseñanza, en lugar de hablar en lenguas. Los otros dones toman el lugar de hablar en lenguas sin interpretación. Esta interpretación es posible, pero el pasaje parece decir que el que habla también se expresa en lenguas, como asimismo ejerce los otros dones.

Finalmente, tal vez Pablo usa “a menos que” en el sentido de ofrecer interpretación por medio de otros dones.5 Visto de este modo, el versículo siguiente amplifica el mensaje, cuando Pablo dice que el que profetiza es mayor que el que habla lenguas, a menos que el mensaje en lenguas incluya una interpretación para edificación. En otras palabras, la interpretación podría contener revelación, conocimiento, profecía, o enseñanza. Esto armoniza con el consejo de Pablo en el versículo 13: “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla”. En este contexto, esta manera de verlo parece ser la más lógica.

Conclusión

En sus escritos, Pablo hace frecuentes alusiones a la naturaleza, propósitos y usos del hablar en lenguas. Cuando una persona habla en lenguas, dicha persona no entiende los sonidos que está expresando. En lo concerniente a los propósitos y usos, Pablo incluye la oración privada y el uso público de las lenguas, en tanto las lenguas sean interpretadas. Su preocupación respecto del uso público es que el mensaje edifica a la iglesia. Cuando hay interpretación, el hablar en lenguas edifica al cuerpo de Cristo.

Nuestra discusión de las lenguas en los escritos de Pablo continuará en el próximo artículo, el tercero de la serie. Discutiremos los párrafos relevantes de 1 Corintios 14:13-40. El cuarto artículo resumirá nuestros hallazgos y los demás asuntos de discusión práctica.

GEORGE M. FLATTERY, Ed.D., fundador de Network211 y Rector de Global University, en Springfield, Missouri.

 

Notas

1. Gordon D. Fee, God’s Empowering Presence: The Holy Spirit in the Letters of Paul. (Peabody: Hendrickson Publishers, 1994), 173.

2. James D.G. Dunn, Jesus and the Spirit (London: SCM Press Limited, 1975), 244.

3. C.K. Barrett,A Commentary on the First Epistle to the Corinthians, second edition(London: Adam and Charles Black, 1971), 315–16.

4. Walter Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, fourth revised and augmented edition, translated by William F. Arndt and F. Wilbur Gingrich (Chicago: University of Chicago Press, 1952), 194.

5. Barrett, 317.

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